Anoche me enteré de tu partida. No se porque me afectó tanto. No puedo aceptar que nunca más te voy a ver, que tu cuerpo no respira, que tus ojos se han cerrado para siempre.
Yo cuando sospeché que algo andaba mal te escribí, hace dos semanas... pero no me respondiste. Pensé que no tenías crédito, que habías cambiado el número. Nunca me imaginé que te estábamos perdiendo.
Últimamente no estábamos tan cercanos nosotros, pero no perdíamos el contacto. Por ahí nos mandábamos un texto, nos cruzábamos... Yo siempre te pensaba... la pasábamos tan bien! Anoche no he podido dormir recordando esos momentos.
No me lo esperaba, nadie se lo esperaba, seguramente ni vos te lo esperabas. Y acá estoy, simplemente recordándote y echándome la culpa de no haberme juntado con vos todas las veces que me lo pediste. Que tonta fui, porque dejé pasar tantas oportunidades!
Me prometo a mi misma pasar más tiempo con las personas que quiero, porque no se si soportaría otra pérdida así, tan lejana... tan inesperada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario